Me he dado cuenta de que los tíos
no hacen más que daño, que por mucho que te tires llorando por él, más le
satisface, cuanto más tiempo le esperas peor, más rápido le pierdes y más
rápido te conviertes en la cenicienta. Ellos no nos hacen princesas, solo creemos
serlo porque les tenemos. El amor, ¿existe? Ahora pienso que no, que la vida es
un juego de los Sims en el que Dios es el jugador, elige cuando enamorar, matar
o enfermar a las personas. Si tú supieras todo lo que tenía planeado darte,
todo lo que quería quererte… Pero ya no hay tiempo para que me pueda volver a
enamorar… ya no queda tiempo para que sonría de nuevo. Se acabo.
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