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martes, 7 de junio de 2011

Promesas.

Y ahora es cuando, después de tres horas y treinta y ocho minutos de retraso, vuelvo a querer morir...

¿Qué es lo que empuja a una adolescente, con una vida por delante a querer quitarse la vida con la idea del suicidio? 
Las promesas de la persona amada, promesas que se debieron cumplir, y que, arrancancola el corazón, no se cumplieron.

Esa chica que cambió cuando se le abrieron las puertas del amor... cuando por fin pudo volver a amar. Cuando por fin había encontrado la última pieza para reconstruir su maltrecho corazón... Para ella todo era perfecto, sobre todo él, quería ser feliz a su lado, quería darle todo el amor que había guardado. 
Con él soñaba, volaba, con él era feliz. Aunque, como todas las mujeres, a veces tenía miedo, a veces temía que él se fuera de su vida.
Un día, después de una larga y dura discusión, él no la volvió a llamar, ella se paso llorando días, deseando que su ser más querido en este mundo, ya fallecido, se la llevara con ella.
Ella, esa chica que había cambiado todo su ser cuando él empezó a fijarse en ella... Ya no era esa niña infiel, ni segura, ya no quería a nadie en su vida salvo a él, pues esa niña se volvió triste, melancólica y tal vez, hasta cruel.  
Esa chica, por lo general alegre, dejo de sonreír, soñaba con el día en el que Dios se la llevara consigo, tenía ganas de desaparecer. Se repetía una y otra vez que ojalá no le hubiese conocido.

Ella que se definía como ilusa, soñadora y dulce... y entonces dejo de soñar, decía que su ilusión por vivir, su amor hacia ese verbo llamado amar, la habían llevado a la muerte más profunda que se puede coger en vida. La habían arrancado el corazón, ya apenas sentía, y si sentía, y si lo hacia, solo lo que a ella la ocurría. Dejó de ser feliz y jamás volvió a sonreír



{Because You don't make me smile}

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