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sábado, 2 de julio de 2011

Primer Capitulo.




“Hoy es un día nuevo, un día en el que yo olvido todo y empiezo otra vez, una vida nueva en un lugar nuevo, un lugar donde sé que voy a estar segura.
No volveré a tener miedo, no otra vez.”
Alex cogió una chaqueta de cuero y se la puso sobre el brazo.
Natalia, su madre de acogida, la estaba esperando para llevarla al nuevo instituto.
Alex subió al coche con torpeza y su madre arrancó, era un mini Cooper negro, en dirección a la escuela.
-Alex, estás nerviosa?-Dijo su madre sin apartar la vista de la carretera-.
-Para nada-sonrió ella mientras miraba una cicatriz en su tobillo- Gracias.
-Por qué?-Preguntó Natalia confusa-.
-Por sacarme de ahí, donde tantas amenazas había

Cuando llegaron al aparcamiento, Alex se bajo del coche, todos la miraron.
Alex no era típica chica rubia que ves en las películas americanas. Más bien era algo patosa, de pelo castaño y se ruborizaba con frecuencia, una chica de buen fondo a la que le había ocurrido un montón de cosas malas.
Ella cogió sus carpetas ruborizándose al mirar a los estudiantes. Se acercó a su madre y la dijo:
-Sé que esto lo haces por mi madre, porque tú lo dabas todo por ella.
Natalia se quedo callada mientras veía a su hija irse hacia la jungla de estudiantes a la que ella tanto temía.
“Claudine la tenía cogida en brazos, en su lecho de muerte.
-Mi vida, nunca dejaré que te ocurra nada, aunque yo ya no esté-La decía esta mientras Alex la lloraba-.
-Madre, la quiero-Dijo mientras la besaba la frente. Lucas, su padre, aparto a Alex de Claudine que yacía ya muerta en el suelo”
Entró en la clase de literatura y se sentó en la última mesa de la última fila.
La miraban todos, hablaban a cuchicheos y a cada mirada que la echaban más ruborizada estaba ella.
El profesor entró y comenzó la clase.
-En que movimiento literario encontramos a Bécquer?
Alex lo sabía pues había pasado horas escuchando como su madre, Claudine, había servido de musa para este.
Vio como una chica la miraba como si la pudiera escuchar los pensamientos de Alex, ella alzó la mano.
-Perteneció al Renacimiento-Dijo apartando la mirada de Alex-.
El profesor asintió, posando su mirada en su nueva pupila- Una cara nueva, Cómo se llama?-Dijo aun mirándola-.
-Alexandra, me llamo Alexandra-Dijo sintiendo las miradas de los estudiantes clavadas en ella-.
-De dónde eres?-Dijo el profesor evaluando su acento-.
-De Transilvania, Rumania.
El profesor asintió y se dispuso a escribir en la pizarra los deberes que debían hacer para el día siguiente. Sonó el timbre.
El resto de clases pasaron deprisa, sin ninguna interrupción digna de ser contada aquí.
A la salida dos chicos apenas cuatro años mayor que ella, o eso aparentaban, la estaban esperando.

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