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miércoles, 17 de octubre de 2012

Sólo soy una chica que esta aquí escribiéndole al mundo cada cosa que siente. Cada cosa que piensa. Cada cosa que quiere.

Hoy voy a escribir sobre algo que no se aparta de mi cabeza. Algo que realmente me afecta y no tengo la menor idea de por qué.

Cada vez que entro en mi instituto, en el comedor en el que trabajo, y veo las fotos de aquellos niños negritos, abandonados, y sin una miga de pan para alimentarse, mi corazón se encoge. La mayor parte de la gente ya se habrá cansado de leer este post. Gente egoísta. Sociedad autoritaria. ¿Creéis que el mundo puede seguir así? ¿Qué podemos seguir renegando de nuestras obligaciones morales como seres humanos que por el momento somos?
Pensamos que somos buenas personas por llevar comida a las parroquias para el tercer mundo. Por recolectar comida para ONG's. Lo que no sabemos es que la mitad, o más de la mitad de lo que entregamos se queda en la aduana para venderlo.
Los países más favorecidos... que se las dan de solidarios, ni siquiera son capaces de regalar las medicinas enviadas a África. ¡Las venden! ¡A precios bastantes más altos de los que se venderían en lugares como Grecia o Reino Unido! Y por eso los niños mueren. Por eso tienen aspecto de ancianos. Por eso no pueden ni moverse de la cama.

Por puro egoísmo humano. 

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