Etiquetas

lunes, 14 de marzo de 2011

Capitulo 4.


Capitulo 4.Libre
Estoy cansada pero me espera una gran noche, las chicas me tienen una sorpresa, pero no estoy muy segura de ellas. Me pongo mi vestido nuevo, me lo ato con un nudo ligero, me pongo mis tacones negros y me dejo el pelo suelto. Llaman al timbre. Voy al pasillo, me miro al espejo de la entrada. ¿Estoy guapa? Sonrío. Creo que sí lo estoy. Cojo el telefonillo.
-¿Si?
-Somos nosotras-dice Marta desde el otro lado del telefonillo-.
-Ahora bajo.
Me pongo una torera negra a juego con los zapatos. Abro la puerta y salgo disparada por las escaleras. Los vecinos miran por las mirillas. Salgo a la calle, al encuentro de mis amigas.
-Estás preciosa, D’Angelis-ríe Elena- Ah, por cierto, va a venir Raúl.
-Y Alex también-dice Alba mirándonos-.
Marta las mira-¿Me vais a dejar sola mientras vosotras os dais el lote con los tíos buenos que os acompañan?-la miro-.
-A mí no me acompaña nadie, por si lo habías olvidado Héctor y yo lo hemos dejado.
-Lo sé, por eso ahora tengo vía libre con él-la miro mal- Pero no me refería a Héctor precisamente.
-¿Entonces?
-¡Sorpresa!-dicen todas y detrás de ellas aparece Sergio, las miro-.
-¿Cómo habéis podido?-estoy algo furiosa y enrabietada pero con ellas mis enfados nunca duran más de veinte minutos-.
-Fue fácil-dice Alba-resulta que al chiquillo le has gustado, y creemos que hacéis buena pareja. Venga, no digas que no, solo inténtalo…
-Bueno, pero no prometo que esto acabe bien-digo mientras sonrío al chico-.
Sergio se acerca a mí, pasa su brazo alrededor de mis hombros, y no sé porque, pero me siento bien.
-Vamos a divertirnos, Alysa, te lo prometo-le sonrío y él me devuelve la sonrisa-.
Llegamos hasta un bar que está cerca de mi casa, entramos y me siento en uno de los sofás, Sergio se sienta conmigo y hablamos. Es agradable, me cuenta su vida, lo ha pasado bastante mal en ella e intento apoyarle. Me siento segura con él, me siento bien… me siento libre.
Pasan las horas, bebemos, yo solo una coca-cola, él un vodka negro con lima. Lo bebe rápido, rio, tiene la lengua negra. No sé porque pero cada vez me siento más a gusto con él.
Él cada vez se acerca más, siento miedo de lo que pueda pasar. Se acerca más e intenta besarme, me aparto asustada y miro la hora.
-Creo que tengo que irme a casa.
Él suspira, parece…decepcionado- Vale, te acompaño.
Nos levantamos y me despido de mis amigas, ellas sonríen convencidas mientras bailan con sus chicos y Marta liga con uno. Su siguiente víctima.
Caminamos a mi casa en silencio, cuando saco las llaves, me pega a la pared y me besa. No me aparto, al contrario, se lo sigo.
Sin decir nada, entro a mi casa corriendo, entro en mi dormitorio, me pongo mi pijama y me meto en la cama aun conmocionada.
Los pensamientos empiezan a fluir por mi mente. “¿Qué estás haciendo? Dijiste que nada de chicos, pero él es tan bueno contigo, tan dulce… Alysa ¿Te estás enamorando?”

2 comentarios: