Capitulo
5.Pelea
Me despierto con el pelo enmarañado,
es sábado, oigo pitidos en la calle, me asomo, es Sergio, en su coche. Sonrío y
me visto a toda prisa. Me miro en el espejo, no voy muy arreglada, pero estoy
bien, bajo las escaleras saltándolas de dos en dos, sin darle importancia a las
quejas de mi vecina del primero, a la que apodamos “La Rancia”. Salgo del
portal colocándome el bolso, él está afuera del coche, apoyado en la
carrocería. Le doy un beso ligero en los labios.
-¿Qué vamos a hacer hoy?-sonrío
ampliamente, él me rodea la cintura pegándome a él-.
-A donde quieras, Aly.
Me muerdo el labio ligeramente, haciéndome
sangre, sé lo que quiero hacer. Quiero que me escuche cantar, una canción
solamente para él.
-Vamos al pasaje, quiero que me
escuches cantar, solo a mí.
Él sonríe y me pega aun más a él.
-Ya sé como cantas, y me encanta.
-Pero quiero que me escuches, Sergio,
cantaré una canción para ti-rio levemente-.
Él sonríe, me mira con ternura y me
pasa el brazo por la cintura, comienza a caminar. Hablamos, riéndonos, la gente
nos mira.
Llegamos al paseo marítimo y nos
vamos a una zona por la que apenas pasa gente. Él se sienta y me mira. Le sonrío
y comienzo a cantar.
-
Eran dos extraños dándose mil besos sin parar
De un par de sonrisas, nacen las caricias que no quisieron parar…-sigo cantando la canción de “Dos extraños” de Merche, pues yo aun no compongo-.
De un par de sonrisas, nacen las caricias que no quisieron parar…-sigo cantando la canción de “Dos extraños” de Merche, pues yo aun no compongo-.
Él tira de mí hacia él,
caigo sobre sus piernas y me besa, sonrío mientras le beso, él me aferra contra
sí. Oigo una voz detrás de mí. Es Héctor.
-Oh, que bonito ¿no?
Rubia, quedamos esta noche y ya vemos lo que surge.
-Déjame en paz, chaval,
pasa página, ¿no ves que estoy bien así?
-Lo que estás intentando
es ponerme celoso con este barquero de tres al cuarto.
Sergio me posa en el banco
y se levanta, da un empujón a Héctor- Déjala o te juro que te arrepentirás.
Héctor le mira, se le
cruza algo por la cabeza, tengo miedo, se van a pelear y me meto en medio a
separarles. Héctor me empuja.
-Quítate del medio, puta-me
grita mientras caigo al suelo-.
Sergio me mira, y luego
gira su mirada hacia mi ex, tiene odio en ella y se pelean. No sé que hacer.
Héctor acaba tirado en el suelo. Sergio se levanta y me coge, me aferro a él. Me
lleva. Cuando ya estamos a salvo me deja en el suelo.
-¿Estás bien, pequeña?-intento
caminar, pero un tobillo me falla-.
Sergio me vuelve a
cargar en sus brazos y me lleva a mi casa, me tumba en mi cama y sonríe.
-Me gustaría “haberte
llevado a la cama” en otras circunstancias-Yo me rio y él me besa, justo se
abre la puerta de mi dormitorio, mi padre nos ve-.
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